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martes

Reventar es también la expresión misma del asombro de creer

la flashié una vez
y me sentí con muchos años menos
y quise mucho ser 
más grande
y aunque nunca fue ni va a ser

ese proyecto
me educó acerca
de palabras que jamás
hubiese imaginado
y jamás hubiese leído

 me enseñó
de un yo poético erótico
siniestro

me enseñó 
del tango como búsqueda metafísica
de la literatura y la vida

me enseñó
del engaño
del discurso y la palabra

y de la traducción errónea
y de las mil y un imágenes
que nos configuran

del deseo y el mar
que fluye y desagota

de la pulsión enmascarada

cuerpo II

quiero tu cuerpo
porque no puedo nombrar al mío
quiero tus huesos como un hogar
de mis pensamientos
que tus costillas sean las persianas
que me protegen
de mi sol negro
y que tu cráneo me acune
desnuda
mientras estoy sola
quiero tu ingle bautizando
toda sensación
y ay tu coxis
generando el movimiento
mientras cada uno
de tus nudillos
acompaña el ritmo
alargando tu mano
ampliando  la casa
dándole forma
tu tórax inaugurando el techo
como un himno
como un templo
como un rito
y esa espalda
y ese vértigo
ese pórtico fuerte
de tu porte ambiguo
tus piernas que se alargan

anudando

y a la vez desarmando esta casa

que construyo con tu columna
como un estandarte
insisto
 esta casa de pensamientos
y luego las tuberías
con tus venas tus capilares
y tus arterias
equilibrando
iluminando
agonizando de tanta luz
tanta propiedad
mi propiedad
mi casa
tu cuerpo
tus huesos
y tu riñón tu esternón
rematando
las paredes de esta casa
las ventanas
son tus omóplatos elevados
construyo mi hogar
con tus manos
vigorosas
y tu corazón
como el fuego
la chimenea
nocturna
de mis miedos
y tu sexo
como mi centro
máximo
de energía vital
como una especie de mal Feng shui
que me renueva
que me expande
añoro esta casa
añoro este cuerpo
que me resguarda
prestame tu cuerpo
tus huesos
dejame
armar esta casa
dejame envolverme
en el arrebato
de tu cuerpo

viernes

61

estaba sentada
y empecé a pensar sobre la energía
y sobre cuando alguien nos hace sentir
incómodos
y no sabemos bien porqué

entonces pensé en mi energía
que a veces va
a veces viene
de color azul
de color naranja
o eso es el aura?
bueno, no sé

pensaba en eso
entonces lo vi entrar
y de repente
lo borroso
lo inexistente
se volvió nítido
irreverente
todo era irreversible
las mesas ya no se podían voltear
las lapiceras escribían
por cuenta propia
mis manos anudadas
completamente inmóvil el espacio
el aire
las partículas
se pararon a bailar
sobre el polvo
y las paredes
plagadas de palabras
comenzaron a mezclarse
a reinventarse
a escribirse
las bocas produciendo ruidos
que reverberaban
en el ambiente
las luces
de ténues
a asfixiantes
iluminando
cada una de las sombras
miradas que iban
de la izquierda a la derecha
los pies
bailaban sobre el suelo
que se movía con el ritmo
de mi sangre
que inexplicablemente
comenzó a ebullicionar
y los botones explotaban
de emoción
expectantes
y los perfumes
los hedores
los botones
otra vez
todo mezclado
todo junto
y mi pecho
que no soportaba tanto aire
tanta magnificiencia
de golpe
como un brusco viento
sobre mi cara
y todo junto
dentro de mi cuerpo
como un cóctel
de energía
por sobre
dentro
entre
arriba abajo
mis piernas
mi cuerpo
y de golpe entendí
mientras te miraba
modular cerrar
caminar
entendí
la energía
tu cuerpo
glorioso
de un porte
imperfecto
toda la energía
irrandiandonos
llenandome
incómodo dije?

50

mis ojos oscuros que sugieren
el momento
el pie
la caída

ay
de lo más salvaje
de lo más
espástico

ay
del deseo
terrible
superfluo eterno de lo más
nítido
lo más nítido tu voz
enorme gigante
adjetivo vasto
para la inmensidad
de tu centro
que capta
atrae
todas las miradas
incluso a mis ojos
que sugieren
el sopor más
denso más trémulo
mis ojos brindan el temor
ay
de lo insoportable
de lo negro lo manso
lo terrible
mis ojos te brindan
la capacidad
la idolotración máxima
mis ojos muestran
ay
el reflejo de tu siempre listo
cuerpo
inmenso
mis ojos muestran
ay la debilidad de la carne
la angustia soporte
mis uñas bajo mis manos
la marca en la garganta
del dolor
mis ojos muestran
ay
el miedo
la muerte previa
el espanto
el miedo
lo negro
colosal

miércoles

Monólogo

Transgredir la escritura. Por ende, escribir y que suene y que me ate. Escribir lo femenino, escribir al hombre. Como idea fija y obsesiva. No tiene que ver con el hombre en sí, sino con la imagen que me representa. Buscar el origen del tema hombre, rastrearlo. Permitir que penetre en mi la incógnita y el carácter obsesivo. Una idea fija, que se repite, que se repite, que se repite. Uno dos tres, no importa la forma corpórea, es todo lo mismo: mismo beso, mismo sexo, en uno dos tres, no importa. El espanto. El espanto y la intimidad. El espanto y las manos que no deseo sobre mí. El miedo. ¿Es esto ficción? Ficción como recuerdo vago de una infancia feliz. Ficción. Quiero realidad. No quiero jugar más a la ficción. Cuando era chica jugaba a vivir la vida de otro. Lo hacía en mi casa. También lo hacía cuando estaba con gente. Hasta los 13. Hasta que empecé a vivir. Quiero lo real. Quiero un moretón azulado de inexperiencia. Quiero soportar la intimidad. Quiero la vergüenza. Quiero estar expuesta. Quiero estar expuesta frente a vos. No quiero no ser yo. No quiero que me tapen la boca. Tengo boca. Tengo palabra. Tengo discurso. Discurso válido. Tengo enojos. Tengo caricias. Tengo hambre. Tengo hambre y voracidad. Tengo ansias. Tengo deseo. Tengo deseo de un hombre. Tengo deseo de un hombre más grande que yo. Edad. Tengo la edad suficiente. Tengo más edad de la edad que tengo. Milagro. Tengo consciencia. Estoy consciente de cada parte de mi cuerpo. Consciente de la mirada ajena. Consciente de la valoración de la mirada. Tengo ausencias. Ayer estuve sola. Probablemente hoy también. Pero la soledad como elección. La soledad porque no quiero fingir más. La soledad porque no quiero fingirME más. Estar. Estar y actuar. Actuar y que el otro no lo sepa. Mentira piadosa. No sé cómo decir no. No sé cómo explicar que me cuesta sentir. Me cuesta, perdón. No te enojes, no es tu culpa. Es mi culpa. Vengo fallada. Algún día. Sin pensar. Sin pensar aparece la idea. Esa idea no la rechazo, no te rechazo. La adopto. Esa idea es mía. Ahora estoy con vos. Soy vos. Sólo una vez me pasó. Esa idea no se va más. No eras vos. Era tu idea. Que ahora es mía. Ahora soy yo.

viernes

46

pensar
sobre lo húmedo
sobre la represión
pero también el frío

pensar
en la soledad
canto del alba

pensar
en el asunto
de la piel
y el deber
de permanecer
en tu
cuerpo


es el despertar
del pájaro negro
el deseo de
la oralidad
de la memoria
encanto


uno a uno
impredecible
el emblema opuesto
y no lo sabes

miércoles

45


sueño
de una cara
que jamás
amparará
mis piernas

encaprichado de las sábanas
tejes hilos
de inconsciencia
dentro de mi cabeza


inducime
al sueño


con espuma
de
sal
me lavás
y te excusas

me haces llorar

es la cuna de la angustia

44

me gusta
que te expreses
en monosílabos
quiero que me encierres
en un cubículo de cemento

librame de todo sentido inconcluso
soy tu marea
jadeante

me aflije no escribirte
y cuando la cercanía es hábito agradable
creo que la revocación es atrayente

atisbo que sos
mi ayuda
memoria 


reeditado. 2010

martes

Caminito

Se conocen en un bar. Noches cálidas bajo los zaguanes de La Boca y los ruidos de los adoquines con charcos de agua. Primero ella. Ella, la que está sola y triste. Ella, asfixiada de trabajo, convive con un autoritarismo desmesurado por parte de su jefe, un tipo insoportable, dentro su casa, dentro de su vida, dentro de sus metas y aspiraciones, en unos 50 años latentes. Y no es que ella no pueda relacionarse con tipos grandes, siempre tuvo buena charla, predisposición y la postura física de quién tiene ganas de crecer. Le gusta posicionarse más allá, que entiendan el peso de sus manos pálidas y pequeñas.
Aquella noche bebe de más, como nunca antes. Ella, la siempre precavida, esperando la señal acusatoria de que ya estoy muy borracha. Pero no. Aquella noche no piensa. Imagen repetida, en muchos escenarios. Tampoco se percata de las miradas boquiabiertas que causa en  cada hombre dentro de aquel bar oscuro. La gente baila relajadamente, un poco de tango nocturno, las bocas siempre abiertas, siempre predispuestas, esperando alimentarse del hambre ajeno. Ella bebe en la barra, un sector un poco más iluminado que la pista. Tamborilea en la mesada, ya un poco borracha, riéndo del absurdo de la feminidad, el sexo y el amor. Burbujea un espumante, seduciendo con la mirada ausente. Está sola, pero no busca nada. Él está del otro lado de la barra. Tampoco busca nada. Sobrevive desde el hartazgo,  vive una noche pesada, extenuante, difícil de cargar en aquel cuerpo, de porte macizo, fuerte, en contradicción con lo espeso, lo negro, lo oscuro, pero a la vez dulce, de su carácter. La sinestesia de aquel dolor. Desde hace un tiempo aquellas noches se acumulan debajo de su puerta. Su vida personal, una fatalidad. Su ex mujer, la belleza exótica  de su juventud, resulta opaca e intolerable. La dureza del amor marchita. Marchitándose también todo deseo carnal. Sus hijos, ya mayores, estudian y trabajan. Ausentes. Y una muy mala relación, consecuencia de la toma de partido por parte de cada uno para con la madre. En una buena época de su vida había sido un buen profesor, escritor y un lector ávido, pero por malas críticas y colegas plagiadores,  terminó trabajando en una editorial de libros eróticos de bajo presupuesto. Por eso él bebe, cogñac fuerte,  y aún más que aquella piba de unos 21 años tal vez, de boca pintada de un rojo casi calavérico, vestida de negro, que ríe cual misántropa, de cada uno de  los intentos de levante recibidos. Y también, por esta y por otras razones que no vienen al caso, sumadas a un no sé qué transpirado por aquellos poros femeninos, él se acerca a ella, sin pretenciones, sin búsqueda de satisfacción, sin intentos de seducción, porque la piba era chica, y ya está grande para estas cosas. Ella se mantiene recelosa: primero, ante su mirada; segundo, ante su despreocupada intención, se da cuenta  de que él no está interesado. Empieza la insinuación candente de sus piernas, aquella indiferencia basta para intrigarla. Lo mira bien, dudando... A veces el delirio del licor dulce confunde  a las mentes más sagáces. Grandes expectativas, igual que él... Suficientemente mayor para ella. Una prematura del relato, que desea mostrar más de lo que tiene, consecuencia de una familia irresponsable y una madre demasiado infantil para ocuparse de las necesidades básicas de sus hijos, ella se había encargado de todo.  Por esta razón es consciente de la imagen, de la imagen de lo aparente, de la edad y de su cuerpo, de la angustiante soledad de su sexo. Tarda 5 segundos en identificarlo cómo aquel modelo de hombre que creyó no sentir dentro. Casi como imagen cinematográfica,  se repite, una y otra vez, dentro de su mente, la imagen cuerpo, rígidez, espasmo. El hombre que la modela y configura. La arma a su antojo. Elige quedarse. Él solamente le paga un trago. Ella no hace nada, pero vuelve a descruzar sus piernas. Buena señal. Le gusta. El ambiente es oscuro, como si sus intenciones hubiesen enturbiado  el panorama y la mesada del local. Hay un humo denso en el aire, provocado por dos hombres, que fuman unos puros a dos sillas de ellos. Él la mira intrigado por la velocidad de su entendimiento.
Mirá que puedo gritar, le dice ella, entre risas. A veces no se necesitan muchas palabras para comprender y provocar el deseo. Está ahí, ya latente, bajo las copas húmedas y el mantel, respirando y soplando, humedeciendo los labios, sacudiendo levemente las corbatas, colmando la inspiración de un tango.
Cuando él la vuelve a mirar, ella ya está allí. Se miran, fuerte, hasta agitar. Caminan hacia la puerta bajo el vaivén del bandoneón. No vuelven a mirarse. Ella se contornea, mientras él la observa y piensa en la inigualable soltura de su ansia y en el punzante clamor de su entrepierna.
Se recuestan en la penumbra de una cama deshecha.
Se paran en el umbral del deseo y lo vulgar.
Se inspeccionan.
Se rechazan.
Se temen.
Se agotan.
Se matan.
Después los restos, un grito, el final derrapando, cae una gota. Finalmente, la lluvia.
Se bañan, se besan, se miran, se tocan, se angustian, se limpian, se miran, se miran mucho.
Cuando salen a la calle ya no son los mismos.
No se miran más.
Cuando ella pasa por el bar de la esquina de su casa están tocando un tango.
Y ve la puerta.
Y ve un cartel.
Un cartel, que muestra que él toca esa noche allí, una recopilación de Goyeneche. 

lunes

Identificación






 Nan Goldin

1

llevas
el deseo
humanizado
bajo tu cruel
virilidad

encontrar
esa palabra
que me urge
que me quiebra

esa palabra
que mastico
hasta el hartazgo
hasta hacerla mía


2

el placer
desemboca
en tu vocablo
leonino

3

el decir
aglutinado
en tu
garganta


4

sólo traduzco
bajo lo indecible
la prosa


5


me entrego
inmaculada
prodichosa
envuelta
desde
la pornografía
de tu lengua

viernes

41

pensé en vos
y en lo perplejo
de tu rostro
y en la última vez
que nos vimos
pensé en vos
y en lo terrible
de la calle
y la violencia
y la calma
y los faroles
en avenida de mayo
pensé en vos
y en mis palabrasatoradas
anudadas
solapadas
dentro de
la ducha
pensé en vos
reiterando
una y otra vez
la palabra
 imagen
que según vos
configura
pensé en vos
y en el deseo
completamente
inherentes
pensé en vos
y en la edad
en realidad
en mi edad
y en la edad
de tu dolor
que siempre
es azul
pensé en vos
en tus manos
y en el propósito
de mis senos
pensé en vos
y en tu boca
sobre mis párpados
sobre mi excusa
sobre mi pena
pensé en vos
para ser vos
para verme
a mí
por eso
pensé en vos
tanto
demasiado

que ya no te necesito más

jueves

40

él
militante de la palabra
como un
avasallante
apabullante
arrasador
del conjugado
nunca jamás
abandones
mi piel

lunes

39

como una sonámbula
en la salvedad
de la noche
pronuncio tu nombre

letra por letra

me despierto
sobre tu
abrazo
azulado

sueño despierta
horrorizada por
la premonición

pero tu nombre
me vuelve a tocar

haciéndome el amor
en la penumbra
del tormento

y un grito
y una muerte
y una resolución

martes

38

hoy me acosté pensando
en lo que me harías
sobre los manteles manchados de vino
y los restos
sobre las cornisas de las casas rotas
sobre las mamparas de tu cuarto
sobre los veranos pisados
y la travesía indómita
de mi cuerpo
sobre el encuentro inesperado
sobre los mandatos
y los padres
sobre la frontera inquebrantable
y el acercamiento
sobre el bandoneón vibrante
sobre el irrespetuoso canto
y después tu espasmo
sobre tu palabra indecente
e indecible
sobre mi boca
sobre el pupitre roto
el bochorno y lo impuesto
sobre el circo inexplorado en la curva de tu espalda
y lo enérgico de tu porte
sobre el mirar
y tu enervante forma de verme mirar
sobre el drenaje agobiante
y lo agónico
y la lluvia
sobre la edad interminable
y la boca rota
gigante
de culpa
sobre el fundirse
sobre escucharte decir lo penoso
y entender que sos lo penoso
sobre el correrse
de cualquier forma
y el penar calmar
culpas

sobre el adiós

lunes

37

yo sé como traducir
lo que tengo
y lo que puedo tocar
yo quiero poner en palabras
por eso me desarmo
yo sé como mostrarte
y sé como poner la fuerza
de la palabra
en tu boca
yo sé de la búsqueda
y sé el porqué de tu imagen
en mí
yo sé a esta altura
demasiado
por eso
decís
actua
hoy
pero no puedo dejar de ver
la frontera
inquebrantable
en dónde se pierde mi intención
y se justifica
tu pronóstico
no quiero ahogarme
en tu discurso
irremediable y mordaz
no quiero ausentarme
de la profundidad
de tu historia
que me abarca
íntegra
entonces digo
yo puedo
con énfasis
ponerle un gran punto
a ésta impúdica
pérdida

jueves

36

en mi boca
una fresa
y en la tuya
la palabra
viva

47

el lago
por lo tanto
los sentimientos son
azules como el agua
volviendo siempre al azul
denso y retrógrado
él es
como neptuno en su extensión
abrazando delicadamente cada ínfima parte de mi centro
desarmándome
amándome
casi violentamente
con una calma
y parsimonia
detestable y atrayente
lo repulso
de una forma inexplicable
cuando me roza
certeramente con sus manos de hambre
rechanzándome
torturándome
con su mirada
carente de compresión
como si no me viese
como si no entendiese
porque sé que entiende
oh
lo entiende
al igual
que yo
que estoy nítida
al borde de su cama
con el rostro pegado
a la almohada
implorando:
amáme
me mira mientras
tuerce la boca
y me besa
como si no me importase
me alejo
y
frente al espejo
me veo
conmovida
el espanto puro
de la perversión
ahora
descifro
su reflejo que
me provoca
regresar
al precipicio
inherente
de su
cuerpo

Diario: 19 Acercamiento

no puedo dejar de escribir porque es lo único que me calma
es como desnudarse paulatinamente
poco a poco
cada noche
y volver a comenzar
al otro día
últimamente no sé cómo poner  en palabras esto
“esto”
que me impide tomarme un bondi sin dudar del recorrido
que me hace preguntarme
constantemente
cómo voy a hacer
para
sacarte
y crecer

crecimiento
voy a crecer
voy a agrandarme
acercamiento
¿conmigo misma?
¿no es entonces por el otro?

aprovechar
tomar
utilizar lo que se encuentra sobre esta mesa
pero
¿qué es lo que está?


no tiene solución
soy consciente
entonces
por qué
insisto tanto
en algo ficticio

por ahí sólo me servís
para escribir
escribirte
tenerte ahí
tener más de vos que vos mismo
porque yo te pongo en palabras
y te manejo
a mi gusto y placer
sin que lo sepas

es casi íntimo
lo que me pasa
lo sabe
cada
parte
de mi
cuerpo
así entonces
te exprimo
de todas las formas posibles


le voy a decir algo
que no sé bien qué es
pero que casi me identifica
como ese personaje bobo
que todos armamos
para los otros
y si responde
es porque está bien

satisfacción para el intelecto
y el corazón

ay ¿qué pasa?

martes

34

Me seduce una imagen que quiero para mí ilustrada en figura de hombre. Esta noche auguro una cercanía impalpable. Lo manifiesto en palabras exacerbadas que deforman sus formas, su voz, su rostro y sus manos, tan llenas de vida que asustan. Me siento conmovida por su porte y su ademán, tan claro, tan férreo. 
No sé hasta que punto la literatura se mete en mi vida para deformarla mediante ensoñaciones, meras ficciones. Estoy cegada. Preciso concluir inmediatamente con la ficción. Golpe brusco de realidad.
Necesitar, precisar, urgir. Sinónimos de una urgencia.
El hombre de las manos lo ha dicho: intensa, demasiado intensa. Y mirás un poquito más allá. Lucía del más acá. Aquel, del más allá.

Sucesión

La luz nocturna se desliza, amarillenta, densa, sobre los pliegues de mi almohada. Mi boca sacude entre sueños palabras de amor, dibujadas por una mano, una mano meciendo una cuna cercana a mi hogar. Mi ventana da a la calle, al centro de la avenida. Esa misma luz interfiere entre la gente que ríe. Los hombres se engañan, al igual que yo, noche tras noche, doblada en una sábana eterna. Narcótica búsqueda agobiante. Ya ni siquiera sabemos la razón. Por las noches me despierto empapada en pensamientos ajenos, de un siglo atrás, donde no soy yo la que anhela sino la otra, la que llora y ríe al desnudar los pies en el balcón. No sé que imploro, no sé que añoro. ¿Serán aquellas manos de historia y vida, macizas, que me acurrucan en mi femineidad?
Tal vez son ellos, los que me alejan del borde. (Nota: Siempre buscando el borde, el tropezón, el aire dulzón de azúcar).
La melancolía eterna, siempre interfiriendo, en cada gesto, en cada beso, inundándonos lentamente, con su suavidad y su letargo, volcándose sobre los párpados de los jovenes alados, implorando atención... Ahogandonos en la náusea constante de una búsqueda tenebrosa.